EDITORIAL 3600

Seleccionado:

Una estrella salvaje

Bs.40.00

Una estrella salvaje

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Descripción o sinopsis:
El tono apokalupto de Barrón se despliega en ese fondo de develamiento, pero más que fondo, diría en ese velo alzado sobre la cosa; sin duda un orificio como los ojos, la boca y aún más las orejas macabras. E.E. Cummings decía en un poema que “todo lo que no sea cantar es mera palabrería [all which isn’t singing is mere talking]”. Pues bien, levantamos los cabellos o el velo de la oreja de alguien para susurrar un secreto, que bien podría ser el tragaluz por donde pasan y se posan las palabras más ocultas. El silencio y el misterio de su música.

Rodolfo Ortíz

Este canto del deterioro prolonga variaciones transitivas que van desde el sin sentido de una experiencia sedimentada, residual, hasta una humanidad pulsada de fulguraciones. Esta escritura pretende descifrar, capturar, la temporalidad de la lengua en su desnudez. Vadik Barrón pertenece a esa generación de diversas y estimulantes voces, refractaria a un mundo desquiciado.

Humberto Quino

Una voz sentada en un terminal de bus, camino al trabajo o en el silencio insomne de la madrugada, su palabra se atreve y observa, también irrumpe y hurga desde una contemplación subjetiva, más bien desde el espíritu, reflejo de su diario vivir y entorno que comparte con músicos y poetas.

René Silva Catalán

Los poemas de Vadik Barrón transitan –dueños de una sinceridad radical– por los arduos pliegues de la existencia y sus densos vericuetos. Interlocución desnuda con la vida, cavilación en voz alta y voluntad pertinaz de decir y decirse, a pesar del ruido vital. Poesía que nos jalona y nos invita a inteligir este mundo que se anega y busca salvarse, de manera incesante.

Edwin Guzmán Ortiz

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Descripción

Descripción o sinopsis:
El tono apokalupto de Barrón se despliega en ese fondo de develamiento, pero más que fondo, diría en ese velo alzado sobre la cosa; sin duda un orificio como los ojos, la boca y aún más las orejas macabras. E.E. Cummings decía en un poema que “todo lo que no sea cantar es mera palabrería [all which isn’t singing is mere talking]”. Pues bien, levantamos los cabellos o el velo de la oreja de alguien para susurrar un secreto, que bien podría ser el tragaluz por donde pasan y se posan las palabras más ocultas. El silencio y el misterio de su música.

Rodolfo Ortíz

Este canto del deterioro prolonga variaciones transitivas que van desde el sin sentido de una experiencia sedimentada, residual, hasta una humanidad pulsada de fulguraciones. Esta escritura pretende descifrar, capturar, la temporalidad de la lengua en su desnudez. Vadik Barrón pertenece a esa generación de diversas y estimulantes voces, refractaria a un mundo desquiciado.

Humberto Quino

Una voz sentada en un terminal de bus, camino al trabajo o en el silencio insomne de la madrugada, su palabra se atreve y observa, también irrumpe y hurga desde una contemplación subjetiva, más bien desde el espíritu, reflejo de su diario vivir y entorno que comparte con músicos y poetas.

René Silva Catalán

Los poemas de Vadik Barrón transitan –dueños de una sinceridad radical– por los arduos pliegues de la existencia y sus densos vericuetos. Interlocución desnuda con la vida, cavilación en voz alta y voluntad pertinaz de decir y decirse, a pesar del ruido vital. Poesía que nos jalona y nos invita a inteligir este mundo que se anega y busca salvarse, de manera incesante.

Edwin Guzmán Ortiz

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